Helen salió de aquel lugar realmente molesta,. Le parecía una falta de respeto en la posición en que se había puesto la señora Sarah.
—Esa mujer se atrevió a golpearme ¡Usted misma la vio!
—¿Cómo es que está tan consciente de que nosotros fuimos quienes sacamos a esa mujer inconsciente?
María la miraba disconforme, ya que no le hacía caso y ella estaba toda golpeada, su cabello estaba quebrado, su cuello amoratado y su blusa rota. Le parecía el colmo que nada de eso le importara la señora Helen.