Pasaron dos meses en tranquilidad. En ese tiempo Amanda empezó a tomar responsabilidades y con su inteligencia inició a llevar las finanzas y casos legales de la empresa. Su esposo le delegó el trabajo, ella hacía la mayor parte desde casa y los lunes y viernes se presentaba en la empresa.
Era lunes y ella se encontraba en finanzas organizando y autorizando pagos, cheques y despacho de mercancía, cuando se abrió la puerta de su oficina sin primero tocar.
—¡Aquí tenemos a la escuincla babosa que