Mía
No puedo evitar sonreír mientras pienso en Alexander. Últimamente, las cosas entre nosotros han cambiado, y aunque es sutil, lo noto en cada pequeño gesto. La manera en que me mira, cómo se preocupa por mí... hay algo diferente, algo que me hace sentir especial. Nunca antes me había sentido así, tan conectada con alguien.
Esta mañana, cuando llegué a la oficina, él ya estaba allí, esperándome con un café en la mano.
—Buenos días, Mía —dijo, con esa voz suave que siempre logra calmar mis ne