Esa tarde, cuando va a buscar a los niños, se encuentra con Alex, quien la estaba esperando para hablar con ella.
— ¿Qué haces aquí?, no te es suficiente con todo el daño que me estás haciendo, no quiero hablar contigo, ni verte, así que largo —expresa Ross con dolor, mientras ve el cinismo de aquel hombre.
— Nunca ha sido mi intención hacerte daño, Ross. Te amé demasiado y tú elegiste la separación —miente con naturalidad el hombre—. En este momento, yo solo quiero a mis hijos cerca, desde qu