Al estar con sus hijos, Ross siente una tranquilidad única por lo que vuelve a sonreír. Los días siguientes pasaron con normalidad, por lo que ella bajó la guardia y comenzó a hacer su vida de forma habitual.
No pasan muchos días cuando le llegan dos sobres a la oficina, «¿qué es esto?, espero que sean buenas noticias, es de los tribunales, ¿será que Alex, aceptó el divorcio?, por lo menos ya está claro que no vamos a volver», pensó a medida que abría el paquete, y al leer el contenido estaba