—Vaya mierda, mientras Hanna espera a que la llames, estás aquí cogiéndote a mi hermana. —Mi voz sonó cargada de furia y Scott se sentó de un tirón en la cama, tratando de cubrirse con las sábanas.
—Hermano...
—Tú cállate, esto no es contigo —le espeté a Mons.
Monserrat miró hacia abajo, avergonzada.
—Hanna no está, ¿verdad? —preguntó Scott con sarcasmo.
—Sí, pero hasta donde sé, aún no han terminado, ya que Hanna me contó que siguen saliendo. Le pediste mantener una relación a distancia mientr