—Solo puedo tener hijos con mi esposa, la mujer que llamo, mi luna, cariño—, se sentó en la hierba frente a mí con una mini sonrisa ladina.
En ese momento me vino a la mente una duda, ¿será muy extraño si le pregunto algo así?
No pierdes nada al intentarlo.
Tal vez sería incómodo e indiscreto, pero como esta duda, tampoco es que me importe mucho, aunque teniendo en cuenta que soy tu luna, ¿tengo derecho a preguntar? Tal vez la pregunta suene extraña y terminé riéndome en la cara.
—¿Qué te parec