DARIAN
El aire del norte olía a humo frío y a transiciones.
Mientras Aiden y Kai terminaban de coordinar el inventario de las armerías de Frostfang y Kaia supervisaba la salida de los clanes que habían decidido exiliarse hacia el este, yo me encontraba revisando los perímetros exteriores de la ciudadela. El viento soplaba con fuerza desde las cumbres, trayendo consigo el eco de las últimas discusiones sobre la integración de la nueva manada.
Fue entonces cuando lo escuché.
Un aullido doble, pro