LYRA
Avanzábamos a paso firme y sigiloso en la niebla. Nyx caminaba con soltura en mi cuerpo de loba de pelaje plateado y ojos verdes, sintiendo a Darian a mi lado: un lobo majestuoso, masivo, de pelaje negro como la noche más profunda. A través de la marca en mi cuello, el calor de nuestro lazo fluía como una corriente viva; un mapa de sensaciones puras que me permitía sentir la fuerza de Fenrir a cada paso.
En mi mente resonó la voz de Kaia: «Alfa, los rastreadores de Blackwood ven movimiento