16. TERAPIAS
–¡Yo no soy tu hijo!
–¡Y a mí me vale madres que no lo seas! –Nuestras respiraciones que solo exhalaban odio en conjunto con nuestras miradas azuladas que se encontraban en una batalla campal a milímetros que envolvían la atmósfera de esta noche en la casa, mientras Henry, abrazaba a la niña quien sólo lloraba por toda la situación–. ¡Mientras yo sea el mayor se hace lo que YO diga!
Lentamente puedo sentir como los atisbos de locura que tanto me había ocupado en ocultar bulleron destellantes en