Marko:
Alma y yo reaccionamos casi de manera inmediata al llevar a Gabriel a la clínica. Con mis influencias, una ambulancia llega rápidamente.
Mis dos mujeres, Alma e Isabella, no dejan de llorar, así que me mantengo calmado para tranquilizarlas, aunque por dentro estoy aterrado. Ese niño se ha ganado mi corazón a pesar de ser hijo de Mauro, y toleraría perderlo.
Alma solicita que sea la doctora Pía Aguilar quien se ocupe del cuidado del pequeño, y la enfermera accede a llamarla para que lo ev