Caminé decidida hacia la oficina de Marko, sintiendo la tensión por la incertidumbre sobre el futuro de Brian. No podía permitir que se cometiera una injusticia.
Antes de entrar, me topé con Karla, su sonrisa amable ante Marko contrastaba con la hostilidad que experimentaba cuando estábamos solas. Ignoré la fachada y continué hacia la oficina, decidida a abordar la situación con Marko; sin embargo, ella me detuvo del brazo.
— ¡Alma, Marko está ocupado! — advirtió Karla, frunciendo el ceño —. No