Mundo ficciónIniciar sesiónFui a la oficina de Kanji y estaba ocupado hablando por teléfono, no quería interrumpirlo.
—¿Qué te pasa, corderito? ¿Husmeando en la oficina de tu querido Kanji?—No estoy para tus estupideces. Adiós— traté de caminar para otro lado, pero Akira me agarró el brazo.—No me trates tan mal, preciosa.—No hagas una escena aquí, nos pueden ver y pensaran






