Mundo ficciónIniciar sesiónNos quedamos en el auto por un rato en silencio y luego regresamos a la casa, no quería preocupar a Kaori, pero tampoco quería hablar el tema con ella ahora. No estaba en condiciones, y tenía que calmarme para poder enfrentarla. Según llegamos a la casa, habían llegado los hombres de Kanji y estaban esperándome.
—¿Srta. Tsukino?— me preguntó un hombre alto y musculoso, con una voz gruesa. Parecía una m&aac






