Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté a la mañana siguiente con el timbre del teléfono. Mi cabeza dolía y me sentía algo mareada. Akira ya estaba despierto y vestido, como si fuera para alguna parte. Estaba sentado en el borde de la cama.
—No planeas irte sin mí, ¿Verdad?—Buenos días, corderito— evadió la pregunta.—¿Me puedes explicar por qué me drogaste?—Un bue






