—Sabes que, cuando estaba en mi primer año en la universidad, noté, eh... noté a Nicolás. En ese momento, él era el ídolo de todas las chicas en la universidad, eh... estuve secretamente enamorada de él durante dos años. En el tercer año, en la primera mitad del semestre, él me confesó debajo de un cerezo en flor. Ese día, lloré de felicidad, estaba tan emocionada…
Bajo la influencia del alcohol, María estaba tan ebria como una niña frágil. Se secó los ojos, sonrió y lloró otra vez: —Después de