María condujo hasta la casa de la familia García y llevó dos conjuntos de ropa limpia y abrigos para Javier. Sin detenerse por un momento, se dirigió nuevamente al hospital.
En el camino, recibió una llamada de Daniela, cuya voz carecía de la habitual alegría y tenía un tono más serio: —María, estoy esperándote en el Jardín Infantil Sunshine. Ven de inmediato, tengo un asunto urgente que discutir contigo.
—Beep…
Antes de que María pudiera responder, Daniela colgó el teléfono, y el auricular emit