Justo cuando Manuel se sentó en el coche, obtuvo la dirección de Santiago y recibió un video en su teléfono.
La escena mostraba un gran centro comercial, frente a una tienda de ropa de mujer. María estaba agachada en el suelo, con las manos abrazando su cabeza, el cabello aún goteando agua, con un aspecto sucio y desaliñado. Mantenía la cabeza baja, sin poder ver ninguna expresión en su rostro.
En sus blancas muñecas, había algunas marcas de color rojo oscuro, ya sea de ser golpeada o arañada.