—En ese momento fui drogada y perdí la razón, ¡no sabía ni cómo reaccionar! —María gritó enojada, pero su cuerpo tembló repentinamente.
Como si no entendiera por qué de repente él mostraba ternura hacia ella, abrió lentamente los ojos grandes y lo miró.
En la profundidad de los ojos de María, había confusión, resistencia y una resignación ligeramente impotente, pero no había rastro del palpitar emocional que él esperaba.
Manuel de repente sintió una sensación de pérdida y desolación.
¿Cómo podrí