—Lo que ella hizo, ya hiciste que Nicolás cargara con la culpa. En el video, los actores temporales que encontraste actuaron bastante bien, y creo que mi mujer ya lo ha creído —dijo Manuel mientras golpeaba el reposabrazos con frialdad—. ¡Ahora solo necesitas sacar a Isabel de Aurelia! Sin mi permiso, nunca se le permite dar un solo paso en Aurelia.
No pedir la vida de Isabel ya era su límite de tolerancia.
Al otro lado, Santiago, al escuchar la respuesta de Manuel, casi se cayó de la sorpresa: