***NARRA LU FABIANO***
Monterrey, Nuevo León
Lo que la profesora Estrada había hecho por nosotros, no tenía precio sinceramente. Ella sin darse cuenta, nos había puesto la información de Boris en nuestras manos y ahora, estábamos a poco tiempo de dar con él. No podía ni describir cómo me estaba sintiendo en esos momentos.
Lo único que lamentaba, al subirnos las chicas y yo a la camioneta, era que, tendría que llamar a mi madre para que se ocupara de Nicky está noche, ella y mi padre claro. Odi