***NARRA ALMA ROSA***
Ciudad de México
La verdad no tuvo nunca como saberlo, pero de todos modos el daño ya estaba hecho, y no se podía remediar, ni con todo el oro del mundo, ni con todas sus lágrimas.
–Ya te dije, que tu adorada esposa si lo supo y bien que te lo ocultó, y fíjate que todavía estoy esperando que ella me venga a agradecer que salvé, la vida de su hija.
Él empezó a leer las cartas, que le había enviado mi madre y los recibos de pago que había realizado Alicia, por los gastos de