***NARRA NICK***
Ciudad de México.
Parecía que no conocía el cansancio. Me habia prendido su forma de tomar el control, pero esta vez me tocaba a mí. Así que la seguí besando, sus manos se enredan en mi pelo, se colocan en mi nuca y el beso se hace más profundo. Se suelta y se quiere poner nuevamente de rodillas, lo evito.
– ¿No te gustó? – Hace un puchero.
No solo me habia gustado, me había encantado. Su experiencia me había hecho ver estrellas, y me gustaría repetir, pero debía dejarlo para d