Capítulo siete

CAPÍTULO SIETE

Encontré a Marc tirado en el suelo del salón, apuñalado, con los ojos abiertos. ¡Joder!

Eso olía fatal. Me puse nerviosa. Que lo haya encontrado no quiere decir que yo lo haya matado. Espero que nadie piense eso. Tan solo estaba preocupada por un colega. Y menos mal que alguien pensó en él.

Decidí no llamar a la policía, por lo menos por el mome

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