—¡Qué! —quise gritar, pero a la hora de hablar,
salió una voz muy baja.
Maximiliano trago saliva y me respondió.
—Así es doctora, presenté mi renuncia esta mañana. Si sigo en la oficina, es porque quería disculparme con usted delante del director del hospital, por faltarle el respeto a ambos, a usted y a su esposo, también quisiera aprovechar la oportunidad para agradecerle todo lo que me ha enseñado durante este tiempo, fue un honor y un placer trabajar con una mujer tan inteligente. —Dijo