Capítulo 23
En el área todos comenzaron a llegar, debemos actuar rápido, Max trajo el desfibrilador, bajamos un poco la camilla para que fuera más sencillo y comencé a reanimar a la niña, es rubia y de tez clara.

—¡Carguen! —Les indico rápidamente. Coloco el desfibrilador en su pecho y descargo. Nada pasó.

—¡Carguen! —Grito de nuevo. Escucho llantos al final del pasillo, deben ser los padres. —Enfermera, las cortinas. —Le indico a la que estaba junto a mí, que si mal no recuerdo era la amiga quisquillosa
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