El cielo comenzaba a teñirse de tonos anaranjados y púrpuras cuando Elena salió de la oficina. El día había sido largo y cargado de reuniones, llamadas y decisiones. Caminó lentamente hacia su coche, disfrutando del aire fresco de la tarde. Las calles estaban llenas de gente, pero se sentía desconectada, como si estuviera en una burbuja aislada.
Al llegar a casa, el silencio la recibió. El apartamento estaba ordenado y acogedor, pero esa noche le pareció extrañamente vacío. Dejó las llaves y