Luciano bajó del auto apenas este ingresó en el estacionamiento de su residencia. Velan caminaba obedientemente tras de él. El joven se dirigió de inmediato hasta su oficina, había mandado a llamar al jefe de seguridad.
– Hemos capturado al traidor señor –aseguró el hombre en cuanto Luciano entró en la habitación.
– Tráiganlo –pidió de inmediato. El sujeto asintió y se retiró del lugar.
A los pocos minutos el jefe de seguridad estaba de vuelta con el traidor. Lo obligó a sentarse en una silla p