Luciano llevó a Rebecca hasta su habitación para que se duchara. En cuanto dejó todo listo para ella, se retiró un momento para hablar con el jefe de su seguridad y alertarlo de todo lo que había pasado. Necesitaba que su casa fuese una completa fortaleza, no iba a permitir que nadie le hiciera daño a su esposa. Cuando Luciano se desocupó y regresó a la habitación se llevó una gran sorpresa.
– No tenía que ponerme. Mi ropa está en la villa, así que pensé que no te molestaría si usaba algo tuyo