Kael no volvió a salir de la cámara hasta varias horas después.
Aziel permaneció cerca todo ese tiempo, apoyado contra una de las columnas de mármol blanco que rodeaban la sala, observándolo en silencio. La energía residual seguía flotando en el aire como polvo oscuro mezclado con luz, inestable, prohibida.
Peligrosa.
Y aun así… Kael no parecía dispuesto a soltarla.
Cuando finalmente se puso de pie, el cansancio le endurecía el rostro. Sus alas colgaban tensas detrás de él, apenas recogidas, co