Mundo ficciónIniciar sesiónSobre la caliente arena bajo el sol se elevaban anchas chapas de metal unidas entre sí gracias a la soldadura y cadenas o sogas que las mantenían de pie. El muro de metal que rodeaba a la comunidad tenía unos 9 metros de alto y aunque no era muy eficiente lograba cumplir su propósito, hasta ahora.
Un portón de reja corredizo se movió a un costado y 24 personas salieron, estas se encontraban divididas en 12 grupos de 2 y cada grupo estaba sobre una moto. Mientras que uno conducía su compañero sentado atrás era el encargado de disparar. –Esto no tiene sentido –gritó uno de los hombres sentados detrás–. Los Radiantes no suelen atacar de día.
–¿Soy yo o sus ojos están más verdes de lo normal? –preguntó otro encargado de disparar.
–¡Dejen las preguntas para







