110. Una noche especial
[DIEGO]
Los días pasan, y aunque se respira tranquilidad sé que un día tenemos que hablar, tenemos que enfrentarlo y ponerle nombre a esto que nos pasó, decidir qué pasará entre nosotros y desahogar sentimientos. Sólo debo darle tiempo.
—¡Diego! — Escucho de nuevo esa voz en mi oído e inmediatamente abro los ojos alarmado, mi pecho está agitado y siento el sudor corriendo por mi frente, la habitación está de nuevo obscura y sólo la luz de la luna deja que un rayo de luz entre levemente. Volteo