Mundo de ficçãoIniciar sessãoChristian
Cuando todos ya se han acostado, al fin, luego de todo un alboroto por estupideces que siempre suelen sacar mis hermanos, en especial la loca de Jule, salgo de mi habitación y camino hacia la de Amy con la llave en mano. Abro y la encuentro en su cama dormida, muy tranquila. Cierro los ojos y sonrío porque soy el más grande pendejo que pueda existir sobre la faz de la tierra, que, con sólo verla, toda la amargura añejada des







