Punto de vista de Flavia (POV)
Me negué a pasar el resto del día encerrada dentro de mi habitación de hotel como una viuda desconsolada.
Enrique había insistido en que disfrutara de las vacaciones a pesar de su partida repentina, así que me forcé a continuar con los planes que se suponía que compartiríamos juntos. Pasé la tarde vagando sola por el resort: caminando por la orilla, curioseando en las tranquilas tiendas de recuerdos y probando postres tropicales locales en un puesto al aire libre.