10. La propuesta:
Harry:
Ver a esa mujer que me había encandilado en Asturias, había sido sin duda mi día de suerte y que mejor, querer recordar como la hice mujer a mi gusto y mi antojo, aunque lo que estaba por venir era algo abismal, algo divino pero, que a las reglas de mi hogar y al compromiso de boda que tenía con la mujer que mis padres querían, se vería afectado en un abrir y cerrar de ojos.
Ella me dio una cachetada, era evidente y me la tenía bien merecida, no lo reprochó.
—¿Es eso cierto Mila?—dije