Capítulo 38

Alisha se había dado cuenta que el sol estaba cayendo cuando se incorporó en la cama dejando la comodidad del pecho de Cristián después de pasar algún rato considerable conversando. Hablar con el lobo le había resultado más reconfortador de lo que imaginaba, sobre todo cada vez que le contaba alguna anécdota relacionada con los integrantes de la manada. 

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