Capítulo 44. Hasta que la muerte nos separe
Marcelo estaba parado frente al altar, tenía las manos detrás de la espalda y la mirada fija en la puerta de la iglesia, esperando ver llegar a Alessandra. La felicidad que le invadía era indescriptible, tal como se lo había comentado a Patrick.
—Te ves muy nervioso —dijo Kiara, acercándose a su hermano. Ella lucía una hermosa pancita de unos siete meses.
—Me siento nervioso, Kiara. Uno no se casa todos los días y menos con el amor de su vida —comentó, viendo a su melliza sonreír.
—Tienes razón