Capítulo 36. Una cena especial.
Kate miró a Marcelo, su hijo había estado inusualmente sonriente toda la tarde, incluso no había borrado su sonrisa un solo momento mientras los invitaba a cenar esa noche. Marcelo era el más serio de sus cuatro hijos, pero hoy parecía otro hombre.
—Me he estado preguntado a dónde nos llevas —dijo, cuando dejaron por el camino varios restaurantes, incluso, el favorito de Marcelo.
—Es una sorpresa —dijo él.
—Últimamente, nuestros hijos están llenos de sorpresas —murmuró Ricardo.
Marcelo sonrió,