TREGUA
[DANE]
Tal y como me lo pidió el señor Olavarría, aquí estoy frente a su puerta, esperando a que me abra. No pasan más de unos minutos antes de que lo haga.
—Dane, bienvenido. Pasa, por favor.
Con solo verlo, me doy cuenta de que está sumamente preocupado. Su expresión, su postura, incluso su tono… nada tiene que ver con el hombre frío y distante que conocí.
—Gracias —respondo, entrando sin saber muy bien a qué atenerme.
Lo sigo hasta el salón, observando cada detalle con una sensación i