[KEIRA]
Los gritos de mi padre retumban por toda la casa. Su voz se impone sobre cualquier intento de diálogo mientras nos dice, a Dane y a mí, que no podemos casarnos tan pronto, que apenas nos conocemos y que la vida de casados no es tan simple como la imaginamos. Sus reclamos alcanzan tal intensidad que mi hermana Sara baja corriendo las escaleras, con el cabello a medio peinar, y se queda observando la escena desde uno de los escalones.
—¡¿Ustedes dos se han vuelto locos?! ¡Yo no apoyo este