CAPÍTULO 39: EL DESAFÍO DEL HERMANO
Michael
Su mirada desafiante me hace apretar los dientes. Me dan ganas de romperle la cara aquí mismo, pero sé que hacer eso podría jugarme en contra. Pequeño mocoso malagradecido y malcriado; de no ser por mí, estarías pudriéndote tres metros bajo tierra.
—Este no es el momento para esta clase de discusiones —respondo con una mirada determinada.
Lo hago a un lado y entro siguiendo a Natalie directamente a la habitación del abuelo. Victoria brilla por su ause