Mundo de ficçãoIniciar sessãoJaqueline estaba sentada en la barra de la cocina de Burak, dio un sorbo a su café turco que le había ofrecido el ama de llaves, sonrió la mujer al ver que le había gustado a la invitada.
—Sabe delicioso—confesó Jaqueline a la mujer, ella sonrió, después volvió a dar otro sorbo, cerró los ojos y lo saboreó, sintió el líquido tibio deslizarse por su garganta, hasta crey&oa







