Erick se quedó allí tumbado y observó cómo la luz del sol se filtraba por las persianas casi cerradas. Era demasiado temprano para que Lara se despertara, teniendo en cuenta que no se habían dormido hasta altas horas de la madrugada por segundo día consecutivo.
Parecía que no podía apartar los ojos de ella. Era deslumbrante y se encontró disfrutando del tiempo que pasaban juntos. La necesidad de dejarla recorrer la isla había comenzado por la culpa por haberle quitado la virginidad, especialmen