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Su voz ronca hizo que mi piel se ponga en piel de gallina, recorde que había estado lloviendo y me había quedado dormida. El estaba sin remera y su piel era blanca como la leche. lo único que iluminaba la habitación eran los truenos de la noche. No se en que momento el había entrado, ni se había acostado, lo que sabía era que iba a irme. 

-Son las 3 de la mañana,  ¿A donde vas a ir? cursamos mañana,  d

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