Mundo ficciónIniciar sesiónXavier se arrodilló pasivamente evidenciando como Ana se secó las lágrimas y negaba hacia él. Se acercó hasta tener su rostro pegado y luego colocó sus labios en el rostro mojado de Ana.
—Tienes razón —pronunció lento mientras ella abrió los ojos para mirarlo—. Esa es mi regla, yo no amo. Pero…, ¿acaso no te diste cuenta de que tu misma rompiste mis reglas desde hace mucho, Anaelise? ¡H







