La tensión en el aire era palpable, cuando Kenna se metió en el medio de ambos pudo sentir los dos pares de ojos tanto en su espalda como delante de ella.
—Selim, por favor, vete que no deseo tener problemas con la loca de tu novia. Sinceramente, esa situación me pone al borde de la locura y tengo bastantes dificultades en este momento para agregarle una más.
—Debes cuidarte de ese tipo —Selim habló con voz ronca y lleno de preocupación —sabes que eres importante para mí y que te quiero demasia