El traje de baño que había comprado aquel día se encontraba destrozado y por un motivo extraño aquel bañador de dos piezas que él me mostró el día de compras estaba en la maleta.
—¡Zahid! —bajé las escaleras muy enojada mientras sostenía ambos bañadores —¡¿Qué has hecho?! Dime cómo es posible esto.
—¿De qué hablas, Princesa del Zoco? —él miró mi traje de baño destrozado —pero válgame, Dios, ¿Qué le ha pasado a tu traje de chica de secundaria? Pensé que estabas entusiasmada por usarlo.
—No te ha