Sacudí mi cabeza ante lo que escuchaba, no, no podía ser posible que estuviera enamorado de Kenna. Eso simplemente no podía existir.
—Es imposible, miro a Kenna como mi hermana pequeña.
—Sí, pero aquí la diferencia es que no es tu hermana pequeña, sino la mía, y ella tiene razón en todo lo que dijo. Ya es una mujer hecha y derecha, no puedes venir a tratarla como si fuera una niña.
—Es cierto, ¿En qué momento le han crecido los pechos? Vaya, es la primera vez que los veo, de hecho.
—Espera un m