Ella abrió y cerró la boca varias veces, quería decir algo, pero no podía. En sus manos se encontraba un pastel que sostenía con mucha fuerza; lo tomé y se lo entregué a una de las empleadas.
Saqué mi celular, ya que seguía con la misma expresión chistosa, y le tomé una foto.
—Te juro que pareces un pescado intentando respirar fuera del agua. ¿Qué se supone que estás haciendo aquí?
—¡Es lo que yo tengo que preguntar! ¡Te has mudado al lado de mi casa! —Ella reaccionó finalmente —¡No puedo cree