"¿Eh, eh, qué pasa aquí?", preguntó confundido.
La mujer, que parecía más joven que sus cuarenta años, se apresuró a acercarse a Rania y se sentó a su lado.
"Vamos, despierta, Edrick es guapísimo, ¿no?", la persuadió.
Rania frunció el ceño con desgana, sabía que Edrick era realmente guapo, pero su corazón ya estaba dolido. Ser rechazada una y otra vez la había puesto furiosa, y el colmo fue que Edrick no apreciara su comida, aunque se había esforzado mucho en prepararla.
"Mamá, estoy cansada. T